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08 jun 2018

Ana Peláez, primera persona con discapacidad elegida en el comité de la ONU contra la discriminación de la mujer

La vicepresidenta ejecutiva de la Fundación CERMI Mujeres ha recibido el respaldo de 153 de los 193 estados miembro de Naciones Unidas en la votación del pasado 7 de junio, convirtiéndose de esta forma en miembro de la CEDAW.

Ana Peláez 1Representar y dar voz a las y niñas con en la CEDAW (Comité Para la Eliminación de la Discriminación Contra la ) de la ONU era el propósito de la candidatura de . La vicepresidenta de la  ha conseguido este objetivo al convertirse en la primera persona con discapacidad elegida para formar parte de este organismo internacional. Su candidatura se sometió a votación el pasado 7 de junio y obtuvo el respaldo de 153 de los 193 estados miembro de Naciones Unidas. En declaraciones a Efe, Peláez consideró que su elección supone “un paso histórico” y defendió que “no era posible que un comité como este olvidara a los 600 millones de mujeres y niñas con discapacidad” que hay en el mundo.

Desde ESPAÑA, damos la enhorabuena a Ana Peláez por este importante logro. La última edición de la Revista Encuentro, editada por la Confederación, recoge esta entrevista en la que Peláez habla sobre su candidatura y otros temas relacionados con la discapacidad y la salud mental.

A continuación, incluimos la entrevista publicada en el número 1 de la Revista Encuentro, publicado en 2018:

 

Hablando con… Ana Peláez Narváez, vicepresidenta ejecutiva de la Fundación CERMI Mujeres

“En mujeres con trastorno mental se utilizan las incapacitaciones legales como forma específica de

 

Ana Peláez Narváez, durante la entrevista en su despacho de MadridEs difícil resumir en pocas líneas la trayectoria profesional de Ana Peláez (Zafra –Extremadura, 1966), experta internacional que lleva más de 20 años comprometida con los derechos de las mujeres y niñas con discapacidad.  Quizá la frase que mejor refleje su voluntad de cambiar las cosas para este colectivo sea “Nada para nosotras sin nosotras”, una idea que defiende en la candidatura que acaba de presentar al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer de Naciones Unidas. Las elecciones tendrán lugar el 7 de junio en Nueva York y, si gana, será la primera persona con discapacidad en formar parte de este organismo internacional.

La Comisionada de los Asuntos de Género de CERMI nos recibe en un ajetreado día en su despacho en Madrid. Hablamos con ella de ese casi 20% de mujeres que tiene alguna discapacidad y que en España supone nada menos que 2,5 millones de mujeres. Las mismas a las que, según Ana Peláez, se olvida y margina con demasiada frecuencia.

¿Cómo valoras la situación de la mujer con discapacidad en España? ¿En qué punto estamos ahora?

Una de cada cinco mujeres en el mundo tiene o va a tener una discapacidad. Cuando hacemos el análisis de género encontramos el 60% de mujeres frente a hombres con discapacidad. En todo caso, es una población muy numerosa que hasta hace poco tiempo ha estado totalmente marginada, invisibilizada y no considerada. Muchas de ellas ni siquiera tienen la percepción de que tienen una discapacidad. En el ámbito de la salud mental, esto no se restringe a la población de mujeres de más de 60 años, sino que se da también en mujeres más jóvenes.

¿Y esta autopercepción de no ser consciente de que tienes una discapacidad, se da más en mujeres que en hombres?

Sí, se da mucho más en la mujer. Está vinculado al hecho de que hay una mayor longevidad por parte de las mujeres y a que parecen conformarse con el deterioro que van adquiriendo con la edad como parte del envejecimiento, sin caer en que parte de ese deterioro es objeto de una consideración de discapacidad que nunca se da, porque no se somete a la valoración de ningún tribunal médico, ya que la mujer no acude.

 

 “Muchas mujeres ni siquiera tienen la percepción de que tienen una discapacidad”

 

Defiendes que hay que entender la discapacidad como la diversidad del ser humano, ¿es un concepto que mucha gente todavía no entiende?

Yo como mujer con discapacidad, ¿qué aporto a la sociedad en su conjunto y a la diversidad humana? Pues aportamos mucho. Lo que pasa es que generalmente la sociedad reconoce más el aporte del hombre que el de la mujer, también porque socialmente la conceptualización que se hace del hombre es distinta. La sociedad ve a la mujer con discapacidad como asexuada, totalmente incapaz de desarrollar su rol reproductivo. No se le concede la credibilidad o capacidad para sacar adelante a las futuras generaciones y el cuidado de hijos e hijas. Lo único que hace esto es volver a reproducir una sociedad patriarcal dominante por una visión del hombre frente a la mujer que permanece en un estatus de inferior categoría, con un rol que no llega a ser el productivo.

Ana Peláez 5También hay que tener en cuenta que, según ONU Mujeres, la prevalencia de la discapacidad en mujeres es mayor que en los hombres (19,2% frente al 12%).

En España supone una población muy importante. Hemos conseguido llevar los temas de género a la agenda de discapacidad. Nos ha costado muchos años y se han ido dando pasos poco a poco. Las cuestiones de género están instaladas cuando hablamos de empleo, educación… pero no están instaladas cuando todavía nos resistimos al abordaje de la violencia o el abuso.  Todavía queda mucho porque los temas más específicos que afectan a mujeres y niñas con discapacidad nos siguen costando. Seguimos sin entenderlos.

Según el Informe sobre violencia de género hacia las mujeres con discapacidad publicado por CERMI, ¿cuál podemos decir que es la situación actual en este aspecto?

Tenemos la ley de 2004 sobre Violencia de Género, y sin embargo no tenemos hecha ningún tipo de auditoria de la verdadera accesibilidad. No solo del entorno construido (como las casas de asistencia) sino de otras muchas cuestiones como las medidas de apoyo a una mujer con discapacidad víctima de violencia, que se traslada a un entorno protegido pero que necesita en esa casa apoyo para la atención de hijos e hijas, o que tiene personas dependientes a su cargo.

Otro tema muy necesario es la urgencia en la valoración de expedientes de discapacidad que proceden de mujeres que han adquirido la discapacidad como víctimas de la violencia. Y ahí, especialmente cuando se trata de una enfermedad mental, observamos que hay una reticencia o enlentecimiento grave en el propio proceso. Por ejemplo, no se entiende que a veces un determinado trastorno mental crónico como consecuencia de los malos tratos (que los hay, y muchos) sea discapacitante. En algunas ocasiones se atribuyen a temas de depresión, que se justifican por las situaciones extremas vitales que se han vivido, pero no son justificables. Ahí hay un vacío que es preciso abordar.

 

“No se entiende que un determinado trastorno mental crónico como consecuencia de los malos tratos sea discapacitante”

 

El mismo informe indica que, ante una situación de violencia física, sexual o psicológica se otorga menor credibilidad en el relato de mujeres con discapacidad, especialmente en mujeres con trastorno mental grave. ¿En qué medida esto ocurre?

La falta de credibilidad es un asunto muy importante. No se concede credibilidad porque a la mujer con discapacidad se le infantiliza y se le da la misma credibilidad que a un niño o niña. A veces esto se agrava porque no se tiene una comunicación fluida por razón de la propia discapacidad, porque la expresión oral no es la adecuada, o porque la narración de los hechos no tiene la cronología que tendría en caso de ser narrado por una mujer que no tenga esa discapacidad.

Unido a la falta de credibilidad está la falta de acceso a la justicia como parte de las incapacitaciones legales que se producen por razón de la discapacidad. En el caso de las mujeres es más elevada por decisiones legales que están ligadas a, por un lado, proteger y cuidar, pero por otro a la limitación de sus derechos sexuales y reproductivos. Es el caso por ejemplo los procesos de esterilizaciones o abortos coercitivos, que lo que hacen directamente es exponer aún más si cabe a las propias mujeres y adolescentes a la violencia, al abuso o al maltrato, sin que además haya apenas posibilidad de denuncia porque la mujer no tiene esa capacidad legal para denunciar.

Ana Peláez 3

 “Las esterilizaciones o abortos coercitivos exponen aún más si cabe a las mujeres y adolescentes a la violencia, al abuso o al maltrato”

 

Según un informe de (Federación de Euskadi de asociaciones de familiares y personas con enfermedad mental), el 42% de las mujeres con trastorno mental grave ni siquiera identifican que sufren violencia de género. ¿Por qué crees que sucede esto?

Es que la propia identidad de la mujer con discapacidad se ve dañada por la percepción social que retorna contra las propias mujeres. Yo me veo a mí misma según me ven quienes me rodean. Si creen que soy una carga, al final termino convencida de que lo que yo recibo no es violencia, sino que es lo que merezco porque soy una carga para mi marido, que me está aguantando, que no se ha separado de mí… ¿cómo me voy a quejar?

Culpabilizándose a una misma, ¿no?

Exactamente. En mujeres con trastorno mental se utilizan directamente las incapacitaciones legales como forma específica de violencia de género por sus parejas. Se incapacita a mujeres a propuesta de sus maridos como forma específica de este tipo de violencia, y eso no se investiga.

 

“La mayor exposición a una vulneración de los derechos sexuales y reproductivos es clarísima en el caso del trastorno mental”

                                                         

¿Crees que es necesario enfocar la salud mental siempre desde una perspectiva de género? Y si es así, ¿por qué?

En discapacidades psicosociales cobra todavía una mayor relevancia por las circunstancias específicas. Por ejemplo, la mayor exposición a una vulneración de los derechos sexuales y reproductivos es clarísima en el caso de la enfermedad mental. Es igual de clara la mayor exposición a sufrir una incapacitación legal.

Recientemente has presentado tu candidatura para formar parte del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de Naciones Unidas. ¿Cómo valorarías ser la primera persona con discapacidad en formar parte de este organismo internacional?

Yo no siento que sea mi candidatura, ni siquiera siento que sea la candidatura de España. Yo creo que es la candidatura de todas las mujeres con discapacidad. Y no porque yo me sienta con la fuerza sobrehumana de representarlas a todas, pero me tengo atribuida la profunda responsabilidad de abrir la puerta de un Comité que ha mirado hacia otro lado en su composición y que no ha considerado nunca que la diversidad humana tiene que estar enriquecida por el factor de la discapacidad. Animo especialmente a las mujeres y niñas con discapacidad psicosocial o enfermedad mental a que trabajen juntas, se empoderen y que también ellas lideren su propio cambio.

 

Para saber más www.disabilityforcedaw.es

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