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19 feb 2016

“La única manera de afrontar las voces es ponerlas en común”

Los días 6 y 7 de noviembre Alcalá de Henares acogió el séptimo congreso “Hearing Voices”, bajo el título ‘Construyendo en común. Construyendo lo común’.

En este se puso sobre la mesa la necesidad de generar espacios de apoyo mutuo. 400 personas compartieron sesiones plenarias y talleres con el fin de aportar e intercambiar ideas para afrontar y pensar “el sufrimiento psíquico desde la experiencia de las propias personas que lo padecen”.

A lo largo de estos dos días, diversos ponentes expusieron sus experiencias con la escucha de voces y otros tantos pusieron en común proyectos que vienen desarrollando, algunos incluso a nivel internacional, como Bhargavi Davar de India (Bapu Trust), Carina Hakansson de Suecia (Family Care Foundation) o Sascha Altman, co-fundador de Icarus Project, una iniciativa “en busca de la justicia social mediante el fomento de prácticas que tienen que ver con la ayuda mutua”.

“La única manera de afrontar las voces es ponerlas en común, crear redes, espacios de seguridad y superar el sufrimiento desde el colectivo. Las personas son acumulación de encuentros y contextos, la biografía puede cambiar positivamente” aseguró Fernando Alonso, un ‘escuchador de voces’ que recalca que el principal objetivo del colectivo Entrevoces es “el apoyo mutuo, para generar estrategias entre todos los que estamos afectados”.Congreso Entrevoces en la revista Encuentro de SALUD MENTAL ESPAÑA

Fernando también explicó de la necesidad de “resistir a las voces descalificadoras, internas y externas, conquistar la autonomía supone controlar sobre la voz y que sea la propia persona la que decida lo que está bien o lo que está mal”.

En esta misma línea Martín Téllez resaltó, desde su experiencia en el Clubhouse de Sevilla “los buenos resultados que da la práctica del apoyo mutuo, la participación, la autogestión y el aprendizaje sobre las voces”.

Además de generar estas redes de apoyo, el Congreso trató, según los propios organizadores, de “promover el estudio de alternativas reales a las que se ofrecen de manera mayoritaria por parte de la esfera pública y privada de la atención en salud mental, además de fomentar la comunicación entre quienes forman parte de estos grupos”.

Sumado a este tipo de propuestas, algunos asistentes como Will Hall, de Madness Radio, destacó la experiencia de la locura como algo normal, una vivencia de la que aprender y aprovechó para criticar cómo las administraciones han aprovechado la crisis económica “para disminuir los servicios sociales y los recursos” necesarios para una atención adecuada en salud mental.

Tampoco faltaron las críticas a la industria farmacéutica. El periodista y escritor Robert Whitaker destacó que “a la industria no le interesa difundir recuperación sin medicación”. Además, criticó la forma de organizar sociedades “a través del interés comercial”.

El dolor como derecho

Assumpció Pié, doctora en pedagogía y profesora de psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya, expuso el concepto del dolor y el sufrimiento como “parte de la vida, algo que se debe poner en común, ya que se transforma al compartirlo, la experiencia del trauma se convierte en evidencia científica y es conocimiento útil para la sociedad”.

Del trauma como generador de sufrimiento psíquico también hablaron Olga Runciman y Rachel Waddingham (escuchadoras de voces y activistas), las cuales expusieron que las experiencias negativas pasan factura en la persona y en el caso de convertirse en trauma este “debe dominarse desde la propia persona con el apoyo de los demás, sentirse personas completas con otros porque necesitamos escucharnos”.

Para ellas “es necesario relacionar las voces con experiencias de la vida y hay herramientas que pueden descodificarlas”, pero ante todo “las voces no representan a las personas y si escuchas voces no eres una máquina estropeada”.

También hubo momentos para compartir experiencias durante el desarrollo de diversos talleres, como el del profesional y escuchador de voces, Paul Baker, que además de explicar su experiencia, invitó a los demás a hacer lo propio para poner en común, en reducidos grupos, la forma de afrontar los sufrimientos y las herramientas que nos han servido para seguir adelante.

No faltó espacio para la defensa de derechos, tanto en lo que tiene que ver con la denuncia de vulneraciones como en la elaboración de documentos que sean herramienta para defender los derechos en salud mental. Es el caso del “Manual de derechos en salud mental”, elaborado por usuarios y ex-usuarios de los servicios de salud mental de Chile y el cual presentó uno de sus artífices, Rodrigo Fredes. En palabras de Olga Runciman de “Intervoice”, “escuchar voces es una mariposa, la cual es el símbolo de la transformación, comienza como una pequeña oruga y se transforma en una mariposa maravillosa”.

¿Qué es el movimiento de escuchadores voces?

Se trata de la convergencia de personas, activistas y grupos que se proponen la aceptación del fenómeno de escucha de voces o de experimentar otras percepciones consideradas inusuales como algo natural. Las primeras experiencias de grupos de surgen en finales de los 80 en Holanda y Reino Unido. Son grupos de apoyo mutuo auto organizados donde las personas que escuchan voces hablan directamente de sus alucinaciones auditivas y sus experiencias, sin tabúes, sin actividades pre-escritas y decidiendo horizontalmente. El rol del profesional es el de aprender y construir de manera conjunta. Para ello la empatía, el respeto, el lenguaje comprensible, la cercanía, la sensibilidad, la confianza se hacen necesarias.

Para más información : www.entrevoces.org

 

Reportaje incluido en el nº 3 de la Revista Encuentro, año 2015.

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