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09 ene 2019

El suicidio: Cuando hablar salva vidas

Reportaje sobre el suicidio publicado en el nº 2 de la Revista Encuentro de 2018.

Si hay una realidad silenciada, estigmatizante y rodeada de mitos en la salud mental, es el . Es el elefante en la habitación que nadie ve, del que casi nadie habla, al que apenas se destinan recursos de prevención a pesar de que, según las cifras más recientes publicadas por el INE (Instituto Nacional de Estadística), en España cada año 3.569 personas* se quitan la vida. Es decir, 10 personas al día fallecen por esta causa en nuestro país, el 75% hombres.

(* El 19 de diciembre de 2018 el INE actualizaba estos datos, aumentando la cifra a 3.679 personas).

suicidio-hombresLa magnitud del problema es aún mayor de lo que parece ya que, por cada una de estas personas, se estima que hay otras 20 que lo intentan. El suicidio es la primera causa de fallecimiento no natural en España desde hace 11 años, y el número de víctimas triplica al de accidentes de tráfico. Es, en definitiva, el mayor problema de salud pública de Europa, según reconoce la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Sin embargo, alrededor de esta realidad existe un enorme silencio. De este tabú, alimentado durante décadas por los mitos y creencias erróneas que rodean la conducta suicida, surge el estigma que disuade de buscar ayuda a muchas personas que piensan en quitarse la vida y, por tanto, no reciben el apoyo que necesitan.

Como defiende Rosa de Arquer, psicóloga del Teléfono de la Esperanza de Asturias y Máster en Prevención de Conductas Suicidas, “el suicidio se puede prevenir”. “Es importante desterrar los mitos, como que quien lo dice no lo va a hacer, o que quien lo intenta y falla está llamando la atención”, señala la psicóloga, basándose en su formación y experiencia de 20 años atendiendo llamadas anónimas. Otra de las creencias erróneas es el hecho de asociar a estas personas la cualidad de la valentía, o todo lo contrario, la de la cobardía. “Ni valiente ni cobarde, es una persona que sufre y así hay que entenderlo. Quien entienda un intento de suicidio como una llamada de atención, no está entendiendo el problema de base, que es el sufrimiento”, afirma de Arquer.

“Ni valiente ni cobarde, es una persona que sufre y así hay que entenderlo. Quien entienda un intento de suicidio como una llamada de atención, no está entendiendo el problema”


No hay mayor experto que quien vive una experiencia

Según la OMS, entre el 65% y el 95% de los casos de suicidio están muy relacionados con los problemas de salud mental. La mortalidad por suicidio de las personas con esquizofrenia es nueve veces mayor que en la población general, y en la depresión mayor el riesgo se multiplica por 21.

Mis experiencias en intentos de suicidio han venido derivadas de depresiones y no saber gestionar la espiral de la tristeza y el sufrimiento. Solo quería dejar de sufrir porque estaba horrorosamente mal. Eso solo lo sabe quien ha pasado por ello”, explica José Luis Herrera, miembro de la Junta Directiva de AFES Salud Mental Tenerife y del Comité Pro Salud Mental En Primera Persona de . José Luis se refiere a esa época como “el agujero negro”, pero apostilla que en su caso “tuvo suerte”. Explica así lo que sucedió tras su ingreso más reciente: “Enseguida me puse en contacto con mi psicóloga, que me hacía escribirle todos los días y me veía dos veces por semana. Como dije anteriormente tengo una gran suerte. A día de hoy me encuentro fantásticamente bien, con mis subidas y bajadas como todo el mundo, reforzado y con ganas de hacer cosas”.

Una de las dificultades a las que se enfrentan estas personas es la incomprensión que muchas veces reciben de la sociedad y el entorno: “Recibía mensajes de apoyo y algunas personas quedaron conmigo, pero con una mirada de no comprender… ¿Por qué había hecho esto? Lo que hice me ha costado perder a grandes amigos. Si tocas este tema con naturalidad la gente enseguida da un paso atrás. La sociedad y la humanidad no está preparada ni concienciada sobre este tema”. José Luis reconoce sin embargo que aunque se ha sentido “incomprendido, juzgado, solo, avergonzado y señalado…” también le han acompañado “sin juzgar, escuchándome, y respetando mi forma de pensar y de hacer las cosas” añade.

“Querida compañera o compañero, si estás en esta situación o te llega en el futuro, no pierdas la esperanza. Busca ayuda y habla, no te cierres”


 

¿Debemos hablar del suicidio?

La conducta suicida no afecta solo a la propia persona, sino que repercute íntimamente, al menos, en otras seis. Javier Muñoz Domingo, presidente de la Asociación de Apoyo y de Alicante, explica que en su caso fue su madre la persona que falleció por esta causa hace 18 años. “Recuerdo que al cabo de uno o dos años, empecé a notar la necesidad de compartir con alguien esto. El duelo es tan doloroso, tan complicado y con tanto conflicto, que al final te das cuenta de que necesitas compartirlo con alguien, incluso aunque no sea familia”, reconoce.

Javier Muñoz tiene claro que hay que dar mucha más visibilidad al suicidio. “Nosotros creemos que, si de un problema no se habla, lo único que vamos a conseguir es que se perpetúe. En el mejor de los casos va a persistir, y en el peor va a agravarse, que es lo que ha sucedido con el suicidio”, afirma. Muñoz asegura que el suicidio “ha arrastrado una losa y un tabú enormes” y recuerda que “hasta hace 40 años no se podía enterrar en los cementerios católicos a personas que se hubiesen suicidado. Con lo cual, ¿qué había que hacer? Taparlo. Ese tabú todavía lo arrastramos. Se tiende a pensar que es un fallo de la familia y que no se ha sabido atender o ayudar a la persona”.

Hablar y recibir el apoyo necesario puede ser un salvavidas para la persona

La prevención es posible

Si el suicidio continúa siendo hoy en día un tabú es, entre otras razones, por el miedo al conocido como “efecto Werther” o efecto de imitación. Sin embargo, organismos internacionales como la OMS animan a tratar este tema en los medios de comunicación, siempre de forma responsable y adecuada, como medida de prevención.

Si estamos haciendo campañas de `Ponte el cinturón´ o `Si bebes no conduzcas´, tenemos que hacer campañas también para prevenir esto. Si alguien te dice `Estoy cansado, no vale la pena vivir´, tómatelo como una señal, como alguien que ve a una persona que ha bebido y le dice: “no cojas el coche que te llevo yo”. Acompaña a la persona al médico de cabecera, préstale apoyo y ayúdale a encontrar un lugar donde expresarse”, propone la psicóloga.

La prevención pasa por poner en marcha intervenciones eficaces, pero hasta el momento este tema no se ha abordado adecuadamente debido a la falta de sensibilización acerca de este problema de salud pública de primer orden. Nel González Zapico, presidente de SALUD MENTAL ESPAÑA, explica que “la Confederación considera imprescindible un abordaje transversal del suicidio para mitigar los efectos del mismo: prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y continuidad de cuidados de los trastornos mentales. Para llevar a cabo este abordaje, desde SALUD MENTAL ESPAÑA apoyamos la elaboración de políticas de prevención en materia de salud pública que incluyan planes de prevención eficaces, dotados de los recursos económicos, materiales y humanos necesarios. En general, la conducta suicida se puede predecir, y por tanto también prevenir”.

Por su parte, José Luis Méndez, trabajador social de SALUD MENTAL ESPAÑA, considera que “es imprescindible, la creación de espacios y/o servicios  atendidos por personas con la formación precisa, en las que las personas en esta situación  puedan expresarse sin sentirse juzgadas”. De este modo  “se podrá reducir de alguna manera el dolor extremo que sienten en estos momentos y evitar los intentos de suicidio que se producen diariamente” añade.

Obviamente tenemos un problema enorme, y para nada se le está dando la atención adecuada”, denuncia José Luis Herrera. “Estas no son muertes de tercera o cuarta categoría. Desde aquí reclamo un Plan Nacional de Prevención del Suicidio a las personas gobernantes y responsables de la salud mental, donde haya un número fácil de recordar de 3 cifras para llamar a los fantásticos compañeros y compañeras del teléfono de la Esperanza, que hacen una labor encomiable con lo poco que tienen”. Además, reclama “campañas de sensibilización a todos los niveles, acabar con el tabú y el estigma del suicidio, personal cualificado para dar clases sobre gestión de emociones a los niños y niñas, y psicólogos y psicólogas en atención primaria”. Rosa de Arquer añade que es necesario “reforzar el sistema público de salud para que, cuando la persona vaya, reciba una atención eficaz y continuada en el tiempo, incorporando terapias de grupo, más atención de psicólogos y psiquiatras, más frecuentes y con menos tiempos de espera”.

La exministra de Sanidad, Carmen Montón, aseguró ante los medios el pasado mes de julio que una de sus líneas prioritarias será impulsar un plan integral del prevención del suicidio ya que, como recordó la ministra, supone la primera causa de muerte en la población de entre 15 y 34 años.  “Queremos hablar de suicidio de una forma adecuada para evitar el tabú, el estigma que padecen los supervivientes y, así, mejorar el tratamiento de este problema social que afecta a tantas familias”, aseguró Montón.

“Si de un problema no se habla, lo único que vamos a conseguir es que se perpetúe”


 

Hay que trasladar a la población que quien piensa en el suicidio está sufriendo por una situación a la que no encuentra otra solución. Si se le ayuda, tiene posibilidad de recuperarse, sentirse mejor, y disponer de otras alternativas”, defiende la psicóloga.

Quienes mejor lo saben y lo pueden expresar, son quienes han pasado por ello, como José Luis, que termina enviando un mensaje a quien esté pasando un mal momento: “Querida compañera o compañero, si estás en esta situación o te llega en el futuro, no pierdas la esperanza. Busca ayuda y habla, no te cierres. Acude a tu círculo, a tu familia, no dejes que la desesperanza se apropie de ti. No dejes que la espiral de la tristeza se haga mayor que tu corazón y tu bondad. Si no puedes hacer nada de lo anterior, acude al médico/a de cabecera y si estás en el límite, llama al Teléfono de la Esperanza… ellos te ayudarán en lo que necesites”.

Con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio el pasado 10 de septiembre, SALUD MENTAL ESPAÑA lanzó la campaña de concienciación #HablaDelSuicidio.

- Materiales para medios de comunicación.

- Mitos y realidades sobre el suicidio.

INFOGRAFÍA SUICIDIO

La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA ofrece un servicio de información y asesoramiento gratuito sobre salud mental al que puedes recurrir, llamando al 672 370 187. Si te sientes angustiado/a, desesperado/a o estás pensando en quitarte la vida, puedes encontrar ayuda en el Teléfono de la Esperanza, cuyo número es 902 500 002.

Reportaje publicado en el nº 2 de la Revista Encuentro, 2018.

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