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14 mar 2017

Se presenta la campaña “¿Y tú te lo crees?” para aclarar 10 prejuicios comunes sobre adicciones y trastornos mentales

El 7 de marzo se presentó esta campaña de concienciación social puesta en marcha por la Fundación de Patología Dual, en colaboración con la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA y la Plataforma Madrileña de Entidades Para la Asistencia a la Persona Adicta y su Familia (Fermad), y que ha contado con la financiación del Plan Nacional sobre Drogas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Logo Campaña ¿Y tú te lo crees? sobre patología dualAún existen falsas creencias y prejuicios acerca de las adicciones y los trastornos mentales que, lejos de ayudar a las personas afectadas, las excluye socialmente. Frases como “fumar porros es más sano que fumar tabaco”, “la timidez se vence con el alcohol”, “la adicción es un vicio” o “la adicción al juego no es una enfermedad mental”, son muy frecuentes en la sociedad, pero ninguna de ellas se basa en evidencias científicas.

Con el objetivo de aclarar estos mitos y controversias y concienciar a la población de la realidad sobre la (denominación que designa la existencia de un trastorno adictivo y otro mental), la Fundación de Patología Dual ha puesto en marcha la “¿Y tú te lo crees?”, en con la Confederación ESPAÑA y la Plataforma Madrileña de Entidades Para la Asistencia a la Persona Adicta y su Familia (Fermad).

Presentación_Y tú te lo crees

Ninguna persona elige ser adicta ni tener una enfermedad mental. Es necesario formar e informar a la sociedad, así como mejorar el diagnóstico de algunas enfermedades mentales con el fin de detectar a tiempo la patología dual, cuya prevalencia en España es superior al 50% entre las personas que acuden a centros de salud mental y/o adicciones. Con esta campaña queremos que la población general pueda identificarse con los principales prejuicios o esquemas mentales que se tienen acerca de las adicciones, afirmó el presidente de la Fundación Patología Dual, Néstor Szerman. 

Durante la presentación de la campaña, el presidente de SALUD MENTAL ESPAÑA, Nel A. González, explicó quelas personas con trastorno mental han vivido mucho tiempo apartadas y excluidas. Si, además de su problema de salud mental, nos encontramos con que consumen , el riesgo de exclusión social no es que se duplique, es que crece exponencialmente”. Para González,se trata de pararnos a valorar que nos encontramos ante un problema de salud y que las personas con patología dual tienen los mismos derechos que las demás a tratar de reconstruir su vida, a que reciban comprensión y apoyo, a que dejen de ir de un recurso a otro sin encontrar la horma de su zapato y a que puedan acceder a una intervención integral, continuada y adecuada a sus necesidades más específicas

El presentador Pablo Motos, los humoristas José Mota y Álvaro Velasco; los periodistas Quique Peinado, Ángela Portero, José María García y Raúl del Pozo; la actriz Luisa Martín; y la modelo Marisa Jara han apoyado esta campaña participando en diez vídeos difundidos con carácter previo a la presentación de la campaña, que muestran los principales prejuicios, preguntando a la sociedad “#y tú te lo crees?”.

Mitos y vídeos:

Para dar respuesta a los prejuicios y aclarar los mitos de los que la campaña se hace eco, la Fundación Patología Dual se ha apoyado en las siguientes argumentaciones y ha producido, además, 10 vídeos protagonizados por personas con patología dual, familiares y profesionales:

1. Es más sano fumar porros que tabacoNo, fumar porros no es más sano que fumar tabaco, es un tópico que no se apoya en las evidencias científicas. En el cerebro existe un sistema endocannabinoide endógeno que procesa las sustancias cannabinoides que se consumen. En algunas personas este sistema está alterado, siendo más vulnerables a que el simple consumo acabe derivando en una adicción. Además de la adicción, el cannabis puede desencadenar, en algunos sujetos, una psicosis o una manía. Ni fumar porros ni fumar tabaco es sano.

2. La timidez se vence con el alcohol: Es un hecho científico comprobado que el alcohol produce tranquilidad, euforia y mejora las relaciones interpersonales, ya que potencia el sistema opioide endógeno del cerebro. Este sistema cerebral no es igual en todas las personas, y un menor nivel de endorfinas conlleva menores habilidades sociales, como timidez y evitación de relaciones. En estos casos, la persona comprueba que el consumo de alcohol le produce mejoría, lo que acentúa las posibilidades de desarrollar una adicción.

3. La adicción es un vicioLas adicciones no son un vicio. Una persona dependiente de las drogas tiene una enfermedad real, con base en el cerebro pero con una expresión a nivel de conducta. Su consumo no se debe ni al vicio ni al placer, ni a la falta de voluntad. La adición acaba produciéndose en el 10% de estas personas que consumen sustancias legales o ilegales, ya que tienen una vulnerabilidad cerebral que se manifiesta en determinados síntomas como ansiedad, depresión, hiperactividad, etc.

4. Dejar de fumar genera ansiedad: El tabaco vehiculiza la nicotina, que actúa en el cerebro sobre los receptores de nicotina, produciendo distintos efectos. En algunas personas mejora la cognición, la hostilidad, la rabia, etc.  En estos casos, existe una vulnerabilidad que lleva al consumo continuado de tabaco, derivando en una adicción, por lo que necesitarán un tratamiento que permita superar los síntomas sufridos antes de tener la adicción, así como los de la propia adicción al tabaco.

5. Es adicto el que quiere: Las personas vulnerables a desarrollar una adicción suelen presentar dificultades intra y/o interpersonales, y una conformación cerebral susceptible a ello. Dentro de este grupo de riesgo, hay que destacar a los adolescentes, cuyo desarrollo cerebral y emocional no es aún maduro, por lo que los efectos de las sustancias que consuman tendrán serias implicaciones en su desarrollo futuro. El adicto no elige serlo, no tiene libertad de elección.

6. El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) no existe: El TDAH sí que existe. Se trata de una afección clínica que afecta a una parte de la población independientemente de la edad, desde niños (edad en la que comienza a manifestarse), hasta adultos. Se define como una alteración neurobiológica del cerebro que cuando no es detectada, puede llevar al desarrollo de depresión, adicciones a sustancias como cannabis, cocaína etc. y también a adicciones como juego patológico. En el caso de los menores conlleva, en muchas ocasiones, dificultades como falta de autoestima, fracaso escolar, conductas impulsivas y de alto riesgo, accidentes por distracción, etc. Si se aborda correctamente, estos riesgos disminuyen de forma muy clara.

7. El que tiene una adicción es peligroso: El que tienen una adicción no es necesariamente peligroso. Los rasgos de personalidad antisocial, psicopáticos o algunos síntomas agudos de trastornos mentales son los condicionantes que pueden poner en marcha, conductas agresivas. Es cierto que algunas veces, bajo los efectos de las sustancias, se distorsiona la realidad, lo que puede desencadenar conductas peligrosas. Aun así, el peligro de las adicciones está sobre todo en las personas que las sufren y no para los demás.

8. Si estás mucho con el móvil eres un adicto: No está demostrado que el móvil produzca una adicción. Es cierto que personas que presenten ciertos rasgos patológicos de personalidad que dificultan su funcionamiento emocional y sus relaciones sociales, sí pueden desarrollar una conducta que se parezca a una adicción, dependencia y pérdida de libertad debida al uso de este dispositivo. Un tratamiento adecuado para estos pacientes consigue que vivan sin esta dependencia al teléfono móvil.

9. La adicción al juego no es una enfermedad mental: La adicción al juego es una enfermedad mental. Así lo ha reconocido la Comunidad científica, definiéndola como una adicción. Esta alteración cerebral que cursa en general con impulsividad puede ser incluso adquirida en personas que antes no eran jugadores. Y dependiendo de su gravedad, las consecuencias para los enfermos son devastadoras y muy complicadas de abordar sin ayuda profesional.

10. Las personas con enfermedad mental son todas adictas al tabaco: Las personas que sufren enfermedades mentales y/o alteraciones cerebrales (como ansiedad, depresión, rabia, hostilidad) son más propensas a fumar tabaco en mayor cantidad, con más frecuencia e inhalar más profundamente. El sistema nervioso central tiene un sistema nicotínico endógeno que en estas personas está alterado y, por eso, se incrementan las posibilidades de fumar de forma adictiva. En estos casos, la fuerza de voluntad para dejar de fumar no es suficiente, necesitan ayuda profesional tanto para su trastorno mental como para su adicción al tabaco.

Más información sobre la campaña:

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