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18 dic 2018

“Siempre veía a mi mamá muy triste”

Reportaje publicado en el nº 2 de la Revista Encuentro de 2018, acerca del programa de la asociación sevillana ASAENES, dirigido a menores convivientes con personas con problemas de salud mental.

El programa de ‘Atención a Menores Convivientes con Personas con Problemas de ’ de la asociación sevillana se crea para atender a aquellos niños y niñas que conviven con alguna persona con problemas de salud mental con el objeto de apoyarlos en los momentos de mayor intensidad del problema de salud de sus familiares. En este número hemos viajado a Sevilla para conocer de primera mano un programa pionero y que busca el bienestar de los más vulnerables.

De izquierda a derecha Maite, Leticia, Luis y Rocío.

Tener hijos puede ser un objetivo fundamental para la vida de algunas personas y el hecho de tener un problema de salud no cambia nada, las personas con problemas de salud mental tienen las mismas aspiraciones y afrontan los mismos retos asociados a la paternidad y la maternidad.

En algunos casos, los progenitores con problemas de salud mental pueden tener dificultades para proporcionar los cuidados y apoyos necesarios, sobre todo en momentos de crisis, lo que repercute en el desarrollo emocional de sus hijos, que tienden a hacerse adultos antes de tiempo. Según los expertos, en la edad adolescente en muchos casos acaban convirtiéndose en cuidadores de su madre o padre con trastorno mental y tienen sentimientos de culpa, lo que dificulta su autonomía y dependencia.

Si seguíamos sin atender a los hijos, luego llegaban a nuestra entidad como adultos.


El objetivo del programa de ‘Atención a Menores Convivientes con Personas con Problemas de Salud Mental’ de ASAENES es desarrollar intervenciones destinadas a niños cuyo padre o madre tiene algún problema de salud mental. Este programa, tan necesario como innovador, ha obtenido en 2017 el XII Premio Buenas Prácticas, concedido por la Consejería de Igualdad y Políticas Sociales de la Junta de Andalucía y fue reconocido como Buena Práctica por la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA en su XX Congreso.

Vimos que había una población que estaba sin atender, que nos estaba llegando, y nos dimos cuenta de que si seguíamos sin atender a los hijos, luego llegaban a nuestra entidad como adultos” señala Rocío Lozano, presidenta de ASAENES. Es por ello que en esta entidad sevillana trabajan para contribuir al desarrollo personal y social de los menores que conviven o han convivido con personas con problemas de salud mental, apoyándoles en el ámbito escolar, familiar y social, potenciando su autonomía e independencia y proporcionándoles información sobre el problema de salud de sus progenitores en espacios no sanitarios, desde una perspectiva positiva y de una manera apropiada a su edad.

Desde 2010 han participado en este programa más de 100 niños. También se ha proporcionado apoyo a sus familiares y progenitores a través de Grupos de Parentalidad Positiva en colaboración con los dispositivos de Salud Mental.

 

Del derecho a ser a padres al derecho a tener padres

“¿Ser hijo de una persona con sufrimiento por un problema de salud mental lo hace necesitar ayuda? Esa es la primera reflexión que nos hicimos” indica Maite Marcos, psicóloga y directora técnica de ASAENES. Y es que, “¿qué pasa con los hijos y las hijas de aquellas personas que tienen un problema de salud mental y que están siendo atendidos en los dispositivos de “adultos”? ¿Qué pasa cuando los padres tienen una crisis? ¿Cómo viven ellos las dificultades en los adultos que los cuidan y los protegen?”

“Hemos llegado a dispositivos sanitarios en los que había tres generaciones: abuelo o abuela, padres e hijos y esto da mucho que pensar” revela. “¿Qué hubiera pasado con estos niños si hubiéramos trabajado con ellos antes?”. Según la directora técnica de ASAENES, todo cambia si ese niño o niña puede encontrar un espacio “en el que puede expresarse y a la vez entender qué le pasa a su madre cuando ingresa por ejemplo o dónde se puede apoyar”.

 

La salud mental, con ojos de niño

Dibujo de una de las niñas participantes, a quien se le pidió que dibujara cómo se sentía antes y después del taller.

“Claudia es muy consciente de mi enfermedad desde muy pequeña” explica Leticia, una socia de la asociación AVANCE refiriéndose a su hija, que hoy ya tiene 18 y está a punto de empezar Derecho. La primera vez que fue a ASAENES “ella tenía 9 o 10 años, pero ha vivido mi trastorno desde que nació”. Su madre recuerda cómo con esa edad y cuando le pidieron que explicase con sus propias palabras cómo la veía, Claudia dijo: “mi madre está mucho tiempo dormida, llora mucho y se pone muy nerviosa…”

“A los niños lo que más les tranquiliza es saber si hay otros en su misma situación”, aclara Maite Marcos. “¿Hay alguien que le pasa como a mí?, se preguntan. ¿Hay alguna red de apoyo o alguien a quien llamar cuando mi mamá tiene una crisis o está ingresada o está tumbada en el sofá, no hace la comida…?”

Solo voy a hacerte dos preguntas, si lo de mi madre se cura y si es hereditario


“Yo que he vivido esa enfermedad, lo que vi en mi mamá es muy parecido a lo de este cuento. Que siempre veía a mi mamá muy triste, siempre acostada, no trataba mucho con nosotros, no comía apenas, no se cuidaba….”. Noelia, una de las niñas participantes en el programa de ASAENES, ve su propia situación reflejada en uno de los cuentos que se emplean en el taller para explicar los problemas de salud mental a los niños.

Marcos nos muestra algunos dibujos de los niños participantes a los que se les pidió que dibujaran cómo se sentían antes y después del taller. “Noelia era una niña que tenía mucha angustia de separación, no se separaba del padre que tenía esquizofrenia y de alguna manera siempre estaba triste”. El antes incluye una luna y una niña triste, con ceras negras. El ahora, un sol, la niña jugando con sus amigos pintados de colores, y sus padres, “que al fin pueden sentarse juntos mientras ella juega”, describe.

En los talleres de ASAENES “se intenta trabajar en que no son ni causantes ni culpables. Son niños que sienten de alguna manera que algo ‘han hecho mal’, algo muy frecuente en niños de menos de 10 años” revela Marcos. “Muchos además tienen un rendimiento escolar bajito, por lo que también necesitan un apoyo en esta área”.

 

Un evidente cambio de roles

“Yo he tenido que llamar a mi hija al colegio para que venga a recogerme porque he tenido una crisis y ella ha tenido que salir de clase para venir a buscarme porque yo no tenía a nadie” reconoce Leticia. Y es que, si tiene una crisis, “es la que me lleva a un cuarto, me dice mamá cálmate y la que me tranquiliza. Es la que mejor conoce mi enfermedad”.

Según ella, su hija “desde muy pequeñita es muy independiente, para la ducha, para ponerse el desayuno… el cambio de roles entre mi hija y yo fue muy evidente, tiene una madurez que tampoco le corresponde. Ella siempre ha estado a la hora en punto en casa, la que me ha llamado ‘mamá dónde estás’ cuando no sabe dónde estoy o no voy a dormir. Claudia me ha despertado a mí para ir al colegio o me recordaba lo que tenía que hacer o si tenía una reunión… Siempre ha estado para todo. Demasiado.”

Luis, monitor de los talleres para menores de ASAENES nos explica que para en estos niños “su mayor duda y preocupación es que les vaya a pasar a ellos” y recuerda el caso de uno de los niños, plenamente convencido de que en algún momento iba a tener un trastorno mental: ‘como lo tuvo mi abuelo, ahora lo tiene mi tío y yo seguramente lo tendré’.

El cambio de roles entre mi hija y yo fue muy evidente


Leticia, como madre con un problema de salud mental, lo tiene claro: “Todos los padres cometemos errores. Tengas o no un problema de salud, padre o madre eres en el momento en el que tienes un hijo. Debemos hacerles partícipes de lo que nos pasa pero hacerlo de una forma acorde a su edad”.

La hija de Leticia va a hablar con la psicóloga de su madre cuando tiene dudas. “La primera vez que fue hizo dos preguntas, y yo me quedé alucinada… Dijo, ‘yo no necesito media hora, solo voy a hacerte dos preguntas, si lo de mi madre se cura y si es hereditario’. Tendría unos 11 años” agrega Leticia. “Yo nunca le he escondido nada, aunque es algo que se hace en muchas familias… No, los niños entienden y comprenden todo, solo hay que explicarles las cosas de forma que lo entiendan bien” concluye.

Rocío Lozano está completamente de acuerdo. “A los menores todo se les oculta, no se les informa de nada… y los niños no es que no se enteren, al revés, sufren. Para la presidenta de ASAENES le duele enormemente el pensar “que hay un niño en un domicilio sufriendo y sin entender lo que está pasando, que se le están ocultando cosas”, porque será un persona “que tendrá que luchar y cargar con piedras que son demasiado grandes”. “Lo he visto muy de cerca” puntualiza.

Tenemos que pensar en que muchas de las personas a las que atendemos tienen hijos y que no han tenido ningún tipo de apoyo”. Para la presidenta de la entidad sevillana, si se quiere ayudar a las personas con problemas de salud mental “sus hijos y más si son niños, son los más vulnerables y los que más necesitan del apoyo”. Y es que como en los barcos, los niños van primero.

Más información sobre este programa en https://www.asaenes.org.

Reportaje publicado en el nº 2 de la Revista Encuentro, 2018.

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