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10 mar 2016

‘Un día en’… La carretera, las vías, el aire… en busca de sonrisas

El Concurso de Felicitaciones de Navidad, que cada año organiza la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA, es un motivo de alegría y motivación para todas aquellas entidades que trabajan la expresión artística como motor de recuperación.

Pensar el motivo de la tarjeta, elegir el material y la técnica con que se van realizar, que las musas lleguen para inspirarlos, sentirse orgullosos del trabajo terminado, mandarlo a Madrid para que un jurado lo valore, esperar con nervios su deliberación, recibir una llamada diciendo que su dibujo ha resultado ganador, viajar para asistir al acto de entrega de premios… un mundo, todo un mundo lleno de ilusiones se genera en torno a este certamen.

De unos años a esta parte, a todo ello se le ha sumado un nuevo aliciente: un técnico de la Confederación ESPAÑA visita cada una de las tres entidades ganadoras para grabar un vídeo —que después se proyecta durante el acto de entrega de premios— sobre la actividad que allí realizan y entrevistar a las personas ganadoras, quienes generalmente describen la importancia de iniciativas como esta en su proceso de recuperación.

En definitiva se trata de pasar ‘un día en’ algunas de las entidades que a diario se valen de la expresión artística para poder mejorar la calidad de vida de las personas con problemas de salud mental. Amelia Varela, directora de la asociación LAR Pro Saúde Mental —entidad ganadora de uno de los premios dos años seguidos—asegura que este tipo de actividad “facilita poder desarrollar muchas capacidades que están ahí ocultas y que para ellos son fundamentales”.

Un tren, el coche, el avión o cualquier medio de transporte que nos lleve allí donde haya que grabar, es el comienzo de una gran aventura, una experiencia que no va a ser nunca igual que el siguiente o el anterior viaje. Nada más llegar, el paisaje ya marca las diferencias, y es que no es lo mismo ir a visitar AFEMVAP en Pozoblanco (Córdoba), que atravesar la incesante lluvia hasta Vilagarcía de Arousa (Vigo) para conocer la asociación LAR o ver cómo se alimentan cientos de cabezas de ganado mientras cruzamos la estepa extremeña que nos lleva a FEAFES Zafra.

Muchos preguntan de qué televisión venimos o en qué canal van a salir

Ante la llegada de alguien que va a ir a grabar cómo es el día a día de la asociación, que les va a hacer preguntas, que va a conocer el lugar en el que se reúnen y realizan actividades… la expectación es máxima. Muchos preguntan de qué televisión venimos, o en qué cadena va a salir lo que estamos grabando. Nosotros explicamos que venimos de la Confederación, a lo que un muchacho muy alto que nos mira con atención responde: “¿De la Confederación Hidrográfica del Tajo?”. No, de la de SALUD MENTAL ESPAÑA”, le responde un trabajador social.

Y, sí, los paisajes que recorremos son diferentes, pero el modo en que nos acogen en cada uno de estos lugares es el mismo. Un recibimiento caluroso, lleno de afecto y cariño, de disposición absoluta para hacernos el trabajo más fácil y sobre todo para que disfrutemos junto a ellos de lo que para todos es un día especial, diferente, cargado de emociones.

“A mí grábame bien que quiero cantar una canción dedicada a mis padres”, nos dice Ramón, un joven que nos mira atentamente mientras lija un pedazo de madera en uno de los talleres. Estamos en Murcia, en la asociación AFEMAR —una de cuyas socias ganó hace un par de años— diluvia fuera y eso que Ramón aún no ha empezado a cantar. Al final entona una canción popular frente a la cámara y cuando termina, se le dibuja una sonrisa tan grande en la cara que compensa todos los kilómetros hechos para llegar hasta allí.

“Nos interesa mucho la integración, la comunicación, el compartir, el no aislamiento… eso es lo fundamental. Lo artístico es un medio para conseguir eso”

No todos son tan lanzados y la cámara les intimida. Es el caso de Daniel, ganador del primer premio el año pasado. “Yo no voy sé si voy a ser capaz de ponerme ahí delante y contestar a lo que me preguntéis”. Bastó un pequeño empujoncito de sus compañeros para que se llenara de valor y de repente empezaran a surgir palabras de su boca con una pronunciación digna de algún doblador de cine.

Y es que esta es la magia de todo esto, el poder ver en primera línea cómo las personas con algún tipo de dificultad en su vida son capaces de superarse y de sobreponerse a sus reveses. Salas llenas de cuadros pintados por ellos mismos, pequeñas esculturas, regalos de navidad, manualidades hechas con papel… verdaderas obras de arte son las que nos encontramos en todas y cada una de las entidades que visitamos cada año.

“Nos interesa mucho la integración, la comunicación, el compartir, el no aislamiento… eso es lo fundamental. Lo artístico es un medio para conseguir eso”, asegura la profesora de expresión artística de la asociación DOA (Vigo) ganadores del primer premio en 2013. Y en definitiva ese es el objetivo final de cada pequeña obra de arte que nos encontramos en las paredes, un pasito más en la recuperación de las personas con problemas de salud mental.

Nuestro fin es mejorar la calidad de vida de todos aquellos que confían en nosotros y sacarles todas y cada una de las sonrisas que sean posibles.

Pero no todo en los viajes es tan idílico como parece a primera vista. Hay que llegar a entidades que se encuentran en localidades que no están especialmente bien comunicadas o lugares donde el frío aprieta más de la cuenta al caer la noche. Sin ir más lejos la otra noche, de vuelta a Madrid, esperando el tren en el apeadero de Villanueva de Córdoba, instalado en plena sierra, un señor se frotaba las manos, y no paraba de repetir: “aquí hace más frío que pelando rábanos”.

Hay veces que cuesta ver las posibilidades de grabación de todo aquello que tenemos delante, hay días que no tenemos el ánimo necesario para hacer una entrevista o incluso momentos en que el cansancio nos puede. Pero la ilusión con la que nos esperan y nos reciben, las ganas de enseñarnos todo aquello en lo que han estado trabajando a lo largo del año, no nos permite bajar la guardia y ponemos toda la carne en el asador para poder hacer el mejor vídeo que somos capaces.

“Esperamos que podáis volver al año que viene, si no es por las tarjetas de Navidad, pues que sea por otra cosa”, nos grita una señora bajita, de pelo canoso, con acento andaluz desde la puerta de la asociación, mientras nos alejamos calle abajo. Y vamos pensando la cantidad de pequeños gestos o acciones que pueden hacer inmensamente felices a los demás.

Pues, precisamente, ese es el objetivo diario de nuestro trabajo, hagamos un vídeo o cualquier otra cosa. Nuestro fin es ayudar y mejorar la calidad de vida de todos aquellos que confían en nosotros y sacarles todas y cada una de las sonrisas que sean posibles.

Reportaje publicado en el nº 3 de la revista Encuentro en 2015.

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