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16 mar 2017

Jaakko Seikkula expuso en Madrid los principios del modelo de intervención finlandés Diálogo Abierto

Artículo publicado en la Revista Encuentro a propósito de la jornada formativa sobre “Diálogo Abierto”, impartida por uno de sus desarrolladores, el profesor y psicólogo clínico Jaakko Seikkula.

Jaakko Seikkula dialogo abiertoEl Colegio de Médicos de Madrid acogió los pasados 11 y 12 de noviembre una formación sobre a la que asistieron casi 400 profesionales de de diferentes comunidades autónomas, personas afectadas por trastornos mentales y familiares y que estuvo organizada por la Asociación para el Estudio Sistémico de la Familia y otros Sistemas Humanos (AESFASHU) e impartida por uno de sus desarrolladores, el profesor y psicólogo clínico Jaakko Seikkula.

Esta formación, según explicó la presidenta de AESFASHU, Begoña Olabarría, “puso sobre el tapete valores como la importancia y necesidad de los procesos de empoderamiento, de la participación abierta de todos los implicados, del reconocimiento del derecho a la palabra y la obligación de la escucha terapéutica. Valores que no quedaron como meras formulaciones éticas, sino como parte del quehacer clínico”.

Olabarría, quien mostró su preocupación “por la ausencia de formación seria y rigurosa en materia de psicoterapia sistémica”, destacó que, si observamos el trabajo “en y con la comunidad, asistimos globalmente a una involución”, lo cual motivó este encuentro que “permitió abrir la puerta a un conocimiento teórico-técnico con alta complejidad y profunda riqueza”.

Diálogo Abierto no es un método, ni una estrategia o una técnica sino, como explicó Jaakko Seikkula, “una manera de integrar todos servicios, de pensar y relacionarse con los otros y con el mundo” que ha obtenido resultados satisfactorios en el abordaje de los episodios de psicosis en la región finlandesa de Laponia Occidental desde hace más de 30 años. Según los resultados presentados por Seikkula, se ha logrado una tasa del 85% de recuperación completa ante un primer episodio psicótico y un 75% de reinserción en el mercado laboral o académico en un plazo de 2 años. Además, ha permitido disminuir la medicación antipsicótica, entendida como un “mecanismo de ayuda más” que complementa el tipo de intervención que propone Diálogo Abierto. En este sentido, para Olabarría, el modelo, “tras años de investigación potente muestra resultados clínicos incontrovertibles con intervenciones desde los servicios públicos de salud mental”.

Firme convencido de que es necesario “repensar” las prácticas de intervención, Seikkula partió de 3 hipótesis. Por un lado, “sería muy equivocado pensar que todo se reduce al cerebro porque, al fin y al cabo, todo está en interrelación”; la psicosis “es una manifestación de supervivencia ante el sistema”; y, en tercer lugar, los problemas de larga duración “son un fracaso del tratamiento”, en el sentido de que la intervención “se inicia demasiado tarde” y de que “una inadecuada comprensión del problema conduce a una respuesta incorrecta”.

Sobre la estructura del psiquismo subrayó que “influyen nuestros primeros años de vida”, por lo que, “es importante analizar la descripción completa de la persona y la respuesta concreta que tiene ante la vida”. En la misma línea argumentó que la experiencia de la psicosis es una “alienación temporal, radical y aterradora de las prácticas comunicativas compartidas; una “tierra de nadie” donde la persona no tiene ni voz ni entidad genuina”. Por ello, Diálogo Abierto considera a la persona afectada y su entorno como “socios competentes o potencialmente competentes en el proceso de recuperación”.

Y esta puede ser una de las claves que diferencian a Diálogo Abierto frente a otro tipo de intervenciones. Además de establecer “modos para el ejercicio de derechos en un proceso de empoderamiento desde la propia intervención”, para Begoña Olabarría, se distingue “por el trabajo comunitario del equipo que interviene precoz y sostenidamente dando la palabra a todos los implicados, incorpora diferentes escenarios para la intervención -frecuentemente el domicilio- y la continuidad terapéutica está establecida y garantizada”.

 

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE DIÁLOGO ABIERTO:

  1. Ayuda inmediata (en 24 horas).
  2. Perspectiva de red social: se invita a la persona afectada, la familia y otros miembros de su entorno.
  3. Flexibilidad y movilidad: adaptación a las necesidades específicas y cambiantes de la persona y de su red social.
  4. Responsabilidad: con quien se establece el primer contacto es la persona que se responsabiliza de concertar la primera reunión. No se remite a otra autoridad.
  5. Continuidad psicológica: para dar una respuesta integral, el mismo equipo se hace cargo de todo el proceso al margen del lugar donde se realiza la intervención.
  6. Tolerancia a la incertidumbre: para Seikkula, “es lo más difícil pero lo más importante”.
  7. Dialogismo: En lugar de promover el cambio en las personas, el énfasis de la intervención debe estar en generar diálogo; crear nuevas palabras y un lenguaje común para las experiencias; permitirse todas las opiniones y sentimientos; entender que todos tienen el derecho y la oportunidad de ser escuchados; disposición a reflexionar, dudar y cambiar los puntos de vista y asumir que nadie posee la verdad absoluta.

Este artículo ha sido publicado en el número 3 de la Revista Encuentro de 2017.

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