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    [post_content] => [vc_row][vc_column][vc_column_text]La federación de Euskadi de asociaciones de familiares y personas con enfermedad mental, Fedeafes, ha presentado un estudio que alerta de la creciente incidencia de los problemas de salud mental en la infancia, adolescencia y juventud de la CAPV. El informe, elaborado junto a las asociaciones Agifes, Asafes, Avifes y Asasam, constata que la pandemia ha agudizado los trastornos mentales.

Precisamente, “los ingresos psiquiátricos de adolescentes en algunas unidades de hospitalización infanto-juvenil se han incrementado en un 50% si comparamos los primeros cinco meses de 2020 con el mismo periodo de 2019”, apunta Aymar Rubio, investigador de la Fundación EDE, que ha asumido la ejecución técnica del estudio.

Uno de los datos más alarmantes que revela esta investigación, titulada ‘Infancia, adolescencia y juventud con problemas de salud mental en la CAPV. Análisis de las necesidades y recursos de atención’, es el referido a los trastornos alimentarios, que afectan principalmente a mujeres adolescentes y jóvenes y que se han triplicado a raíz del confinamiento. A partir de septiembre de 2020, se ha reportado una demanda de ingresos nunca antes vista por esta enfermedad, según han informado los servicios de salud.

María José Cano, gerente de Fedeafes, destaca la necesidad de una atención continuada a menores y jóvenes con problemas de salud mental que no se limite a los episodios críticos, y subraya la necesidad urgente de recursos de contención para menores y jóvenes con problemas conductuales, así como de formación a los y las profesionales del ámbito educativo para que puedan responder de forma efectiva ante posibles síntomas de alerta de los problemas de salud mental.

“Son muchas las necesidades y los nuevos retos detectados, y esperamos que este trabajo sirva para reflexionar sobre la mejora de la atención al colectivo”, concluye María Ángeles Arbaizagoitia, presidenta de Fedeafes, entidad que representa a más de 3000 familias y 12.000 personas de toda Euskadi.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_single_image image="80721" img_size="900*598" add_caption="yes" alignment="center" onclick="link_image"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Las cifras

La federación vasca muestra su preocupación por la población infanto-juvenil, que requiere de “una mayor atención en salud mental, con apoyos específicos”, según explica Cano. Es especialmente llamativo el que los servicios de salud mental estén recibiendo “cada vez más consultas de centros escolares en relación a los problemas psíquicos de alumnas y alumnos menores de 9 años”, asegura Aymar Rubio.

Por otra parte, la vuelta a las aulas ha acarreado un “aumento de los casos de ansiedad y depresión”, tal y como indica Rubio. Y las tasas de suicidio siguen siendo una de las principales preocupaciones en relación a este grupo poblacional, ya que representa la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. El Eustat cifra en 76 el número de menores de 29 años que se han quitado la vida entre 2015 y 2020 en Euskadi.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_column_text]La presentación del estudio, celebrada en el Palacio de Europa, congregó a representantes de los diferentes ámbitos profesionales implicados (salud, educación y social), del tercer sector y de las instituciones públicas, quienes se reunieron para conocer las conclusiones y propuestas de esta investigación subvencionada por el departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco.

Principales necesidades

El estudio de Fedeafes señala la necesidad de incrementar los servicios y recursos de apoyo psicológico a este colectivo, para lo que se requiere de “un mayor número de profesionales de la psicología en los servicios públicos". Además, la gerente de Fedeafes remarca la importancia de reforzar la apuesta por la especialización en psiquiatría y psicología infanto-juvenil, "un área que no ha sido reconocida como especialidad en el Estado hasta hace muy poco”, lamenta.

Fedeafes reclama un apoyo continuado a este colectivo. “Existe una atención en casos de urgencia, pero luego el continuo de atención no se ajusta a las necesidades que precisa la intervención. Se necesitan apoyos no solo en los momentos altamente críticos, sino también recursos intermedios, hospitales de día en los tres territorios y más plazas en los existentes, además de atención domiciliaria”, subraya Cano. En casos graves, también se ha detectado la necesidad de dispositivos de contención de media o larga estancia.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="80717" img_size="full" add_caption="yes" alignment="center" onclick="link_image"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En el ámbito educativo, el estudio refleja la necesidad de apoyos especializados para menores con problemas de conducta, para evitar el retraso escolar y para contar con respuestas eficaces ante situaciones de crisis. “Es necesario cuidar el clima emocional en las aulas y desarrollar acciones de formación a los docentes para que actúen con mayor empatía y efectividad con los menores. También es clave realizar acciones de prevención relacionadas con la salud mental”,reinvindica Cano.

Entre las principales áreas de atención, se apunta a un abordaje específico de la patología dual, así como a acciones de formación y sensibilización en las aulas para confrontar la realidad del suicidio. También se percibe una escasez de recursos para jóvenes con trastornos mentales en los servicios sociales, y se plantea la creación de programas de ocio específicos para jóvenes en las asociaciones de salud mental.

Apoyo a las familias

Las familias de menores y jóvenes con problemas de salud mental también requieren de apoyos específicos, como acompañamiento psicológico y terapéutico para prevenir problemas de salud mental en el resto de familiares, y precisan de información sobre los recursos disponibles. Uno de los grandes hándicaps de las familias es la dificultad para conciliar su vida laboral con su labor de cuidado. El estudio recoge que, habitualmente, las familias se ven forzadas a abandonar su puesto de trabajo, a poner fin a sus aspiraciones profesionales o a buscar un empleo a media jornada que les permita atender y cuidar a sus hijas e hijos con problemas de salud mental. Por ello, es preciso conseguir una conciliación real y efectiva. Esta necesidad se hace especialmente relevante cuando se dan episodios de urgencia o tras una crisis, y que requieren de la presencia de los progenitores durante un determinado periodo de tiempo en compañía de sus hijas e hijos.

Otra de las cuestiones que ha puesto de relieve la investigación de Fedeafes es la necesidad de apoyo y empatía por parte de la comunidad educativa, ya que en ocasiones estos familiares son vistos como “malos padres o madres”.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/4"][vc_btn title="VOLVER A NOTICIAS" style="gradient-custom" gradient_custom_color_1="#ffffff" gradient_custom_color_2="#ffffff" gradient_text_color="#005b50" shape="square" align="center" i_icon_fontawesome="fa fa-chevron-circle-left" add_icon="true" link="url:%2Fnoticias%2F|title:NOTICIAS||"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][/vc_row]
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Fedeafes reclama apoyos específicos para atender a la población infanto-juvenil ante la creciente incidencia de sus problemas de salud mental

26/10/2021

Los ingresos psiquiátricos de adolescentes en algunas unidades de hospitalización infanto-juvenil de Euskadi se han incrementado en un 50% si comparamos los primeros cinco meses de 2020 con el mismo periodo de 2019. Los ingresos por trastornos de conducta alimentaria se han triplicado a raíz del confinamiento y están aumentando las consultas sobre la salud mental de menores de 9 años en centros escolares.

La federación de Euskadi de asociaciones de familiares y personas con enfermedad mental, Fedeafes, ha presentado un estudio que alerta de la creciente incidencia de los problemas de salud mental en la infancia, adolescencia y juventud de la CAPV. El informe, elaborado junto a las asociaciones Agifes, Asafes, Avifes y Asasam, constata que la pandemia ha agudizado los trastornos mentales.

Precisamente, “los ingresos psiquiátricos de adolescentes en algunas unidades de hospitalización infanto-juvenil se han incrementado en un 50% si comparamos los primeros cinco meses de 2020 con el mismo periodo de 2019”, apunta Aymar Rubio, investigador de la Fundación EDE, que ha asumido la ejecución técnica del estudio.

Uno de los datos más alarmantes que revela esta investigación, titulada ‘Infancia, adolescencia y juventud con problemas de salud mental en la CAPV. Análisis de las necesidades y recursos de atención’, es el referido a los trastornos alimentarios, que afectan principalmente a mujeres adolescentes y jóvenes y que se han triplicado a raíz del confinamiento. A partir de septiembre de 2020, se ha reportado una demanda de ingresos nunca antes vista por esta enfermedad, según han informado los servicios de salud.

María José Cano, gerente de Fedeafes, destaca la necesidad de una atención continuada a menores y jóvenes con problemas de salud mental que no se limite a los episodios críticos, y subraya la necesidad urgente de recursos de contención para menores y jóvenes con problemas conductuales, así como de formación a los y las profesionales del ámbito educativo para que puedan responder de forma efectiva ante posibles síntomas de alerta de los problemas de salud mental.

“Son muchas las necesidades y los nuevos retos detectados, y esperamos que este trabajo sirva para reflexionar sobre la mejora de la atención al colectivo”, concluye María Ángeles Arbaizagoitia, presidenta de Fedeafes, entidad que representa a más de 3000 familias y 12.000 personas de toda Euskadi.

Integrantes de Fedeafes y representantes institucionales, en la presentación del estudio.
Integrantes de Fedeafes y representantes institucionales, en la presentación del estudio.

Las cifras

La federación vasca muestra su preocupación por la población infanto-juvenil, que requiere de “una mayor atención en salud mental, con apoyos específicos”, según explica Cano. Es especialmente llamativo el que los servicios de salud mental estén recibiendo “cada vez más consultas de centros escolares en relación a los problemas psíquicos de alumnas y alumnos menores de 9 años”, asegura Aymar Rubio.

Por otra parte, la vuelta a las aulas ha acarreado un “aumento de los casos de ansiedad y depresión”, tal y como indica Rubio. Y las tasas de suicidio siguen siendo una de las principales preocupaciones en relación a este grupo poblacional, ya que representa la principal causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. El Eustat cifra en 76 el número de menores de 29 años que se han quitado la vida entre 2015 y 2020 en Euskadi.

La presentación del estudio, celebrada en el Palacio de Europa, congregó a representantes de los diferentes ámbitos profesionales implicados (salud, educación y social), del tercer sector y de las instituciones públicas, quienes se reunieron para conocer las conclusiones y propuestas de esta investigación subvencionada por el departamento de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales del Gobierno Vasco.

Principales necesidades

El estudio de Fedeafes señala la necesidad de incrementar los servicios y recursos de apoyo psicológico a este colectivo, para lo que se requiere de “un mayor número de profesionales de la psicología en los servicios públicos». Además, la gerente de Fedeafes remarca la importancia de reforzar la apuesta por la especialización en psiquiatría y psicología infanto-juvenil, «un área que no ha sido reconocida como especialidad en el Estado hasta hace muy poco”, lamenta.

Fedeafes reclama un apoyo continuado a este colectivo. “Existe una atención en casos de urgencia, pero luego el continuo de atención no se ajusta a las necesidades que precisa la intervención. Se necesitan apoyos no solo en los momentos altamente críticos, sino también recursos intermedios, hospitales de día en los tres territorios y más plazas en los existentes, además de atención domiciliaria”, subraya Cano. En casos graves, también se ha detectado la necesidad de dispositivos de contención de media o larga estancia.

Intervención de Aymar Rubio, investigador encargado de la ejecución técnica del estudio.

En el ámbito educativo, el estudio refleja la necesidad de apoyos especializados para menores con problemas de conducta, para evitar el retraso escolar y para contar con respuestas eficaces ante situaciones de crisis. “Es necesario cuidar el clima emocional en las aulas y desarrollar acciones de formación a los docentes para que actúen con mayor empatía y efectividad con los menores. También es clave realizar acciones de prevención relacionadas con la salud mental”,reinvindica Cano.

Entre las principales áreas de atención, se apunta a un abordaje específico de la patología dual, así como a acciones de formación y sensibilización en las aulas para confrontar la realidad del suicidio. También se percibe una escasez de recursos para jóvenes con trastornos mentales en los servicios sociales, y se plantea la creación de programas de ocio específicos para jóvenes en las asociaciones de salud mental.

Apoyo a las familias

Las familias de menores y jóvenes con problemas de salud mental también requieren de apoyos específicos, como acompañamiento psicológico y terapéutico para prevenir problemas de salud mental en el resto de familiares, y precisan de información sobre los recursos disponibles. Uno de los grandes hándicaps de las familias es la dificultad para conciliar su vida laboral con su labor de cuidado. El estudio recoge que, habitualmente, las familias se ven forzadas a abandonar su puesto de trabajo, a poner fin a sus aspiraciones profesionales o a buscar un empleo a media jornada que les permita atender y cuidar a sus hijas e hijos con problemas de salud mental. Por ello, es preciso conseguir una conciliación real y efectiva. Esta necesidad se hace especialmente relevante cuando se dan episodios de urgencia o tras una crisis, y que requieren de la presencia de los progenitores durante un determinado periodo de tiempo en compañía de sus hijas e hijos.

Otra de las cuestiones que ha puesto de relieve la investigación de Fedeafes es la necesidad de apoyo y empatía por parte de la comunidad educativa, ya que en ocasiones estos familiares son vistos como “malos padres o madres”.