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    [post_date] => 2021-11-12 13:43:03
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    [post_content] => [vc_row][vc_column][vc_column_text]Que la pandemia está afectando a la salud mental de la población es un hecho. Pero, además, hay personas que en el último año han padecido un sufrimiento añadido: la pérdida de un ser querido. El COVID-19 ha provocado, según las últimas cifras oficiales, cerca de 90.000 muertes en España. Enfrentarse al duelo en una época de restricciones sociales, en la que darse un abrazo se ha convertido en un bien tan preciado como escaso, y en la que las interacciones con los demás se reducen al mínimo, es doblemente difícil. Guillermo Fouce, psicólogo y presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras, nos da las claves sobre cómo afrontar las pérdidas en esta época que nos ha tocado vivir.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="81497" img_size="full" add_caption="yes" alignment="center" onclick="link_image"][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_column_text]Estamos hablando de cifras muy elevadas de fallecimientos, que dejan a muchas personas en situación de duelo, sin la posibilidad de apoyarse en su entorno más cercano de la manera en que se hacía antes. ¿Cómo puede afectar esto emocionalmente a las personas?

Estamos en un tiempo difícil en el que se acumulan pérdidas, en el que la crisis dura mucho tiempo y no tenemos claro cómo saldremos de ella ni cuándo lo haremos, en el que tuvimos que reinventar cómo relacionarnos los unos con los otros y cómo buscar apoyo, y todo esto hace mella. Es una situación especialmente dura para las personas que sufrieron una pérdida irreparable o para los que siguen enfermos.

¿Qué diferencias existen entre pasar un duelo en condiciones normales, y pasarlo en el contexto de la pandemia?

Quizá la principal es que el duelo se tiene que hacer sin abrazos, sin las despedidas a las personas perdidas, y si poder abrazar a los que les quisieron y te quieren, sin poder tener el apoyo social que se tiene en estas situaciones. Un duelo siempre es una situación sumamente complicada. No es una enfermedad y todos vamos a tener que enfrentarnos a él, pero no poder despedirse, sufrir la pérdida con multitud de incertidumbres (no saber qué pasó, ni por qué pasó, ni si las cosas podrían haber sido de otro modo) y sufrirla aislado, suponen cargas importantes a la hora de responder a la pérdida.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

"No poder despedirse, sufrir la pérdida con incertidumbres y aislado, suponen cargas a la hora de responder a la pérdida"

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_column_text]¿Cómo puede afectar a una persona el hecho de no haber podido despedirse ni estar al lado de su ser querido, como tantas veces ha ocurrido en el último año debido al COVID-19, especialmente durante el confinamiento estricto? Junto a la imposibilidad de velar el cuerpo (uno de los elementos más complejos de vivir, porque uno no se hace a la idea del todo de lo que ocurrió y corre el riesgo de negarlo o de pensar en que fue irreal), se corre el riesgo también de dejarse conversaciones en el camino, asuntos pendientes, y estos elementos pendientes o este no ver y no despedirse pueden generar problemas a largo plazo, especialmente si para afrontar las dificultades acabamos tomando atajos (como el consumo de fármacos, el consumo de alcohol o la propia negación de los hechos). Y como seres sociales que somos, ¿cómo afecta y ha afectado la falta de contacto físico (por ejemplo, no poder recibir un abrazo) en estas situaciones? En realidad, si somos capaces de sustituir el contacto físico por el contacto emocional de calidad, adaptándonos, podremos enfrentar bien lo que tenemos delante. El verdadero problema surge cuando no sabemos cómo adaptarnos y relacionarnos, y sumamos al aislamiento físico, el social o el emocional.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="81495" img_size="full"][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

"Si somos capaces de sustituir el contacto físico por el contacto emocional de calidad, adaptándonos, podremos enfrentar bien lo que tenemos delante"

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]En esta sociedad en la que se espera de las personas que produzcan lo máximo posible y se reincorporen cuanto antes al trabajo, ¿crees que se respetan los procesos de duelo? Si no es así, ¿qué debería hacerse? No, en realidad. En particular, en nuestro país tenemos uno de los periodos más cortos para elaborar el duelo y sin duda esto dificulta cómo enfrentarlo, porque se trata de pasar página y olvidar demasiado deprisa, muchas veces con engaños, con atajos (medicamentos que permiten dormir al principio pero que luego nos sitúan en medicaciones crónicas que ocultan o pueden ocultar la expresión emocional). Lo dificulta también el hecho de que tenemos miedo a la muerte y a pensar en ella. ¿Cómo debería hacerse? Más pausadamente, con una vuelta más sosegada, dejándose llevar por el torbellino de las emociones y dándose mucho más tiempo para asimilar lo ocurrido sin recurrir a atajos con consecuencias negativas a largo plazo. Por desgracia, este año de pandemia has vivido en primera persona la dolorosa situación de pérdida de seres queridos. ¿Te han ayudado tus conocimientos como psicólogo en tu propio proceso, o te ha servido tu experiencia para ayudar a los demás desde otra perspectiva? Sí, sin duda, no es igual ayudar, acompañar el dolor que tener que transitar tu propio dolor, tu propia pérdida o tu propio túnel del duelo. No lo es, además, cuando es inesperado y se produce en muy poco tiempo. Pero lo que sabes, lo que llevas pensado de la muerte, lo que acompañaste y estudiaste, te sirve para enfrentar tu propia historia y para poder contarla a otros y otras por si les sirve como inspiración (que no receta) para afrontar su propio proceso.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/2"][vc_single_image image="81499" img_size="full"][/vc_column][vc_column width="1/2"][vc_column_text]¿Qué alternativas existen para despedir a una persona que fallece, ahora que no podemos hacerlo de la manera tradicional? En mi caso, y sabiendo que la despedida era necesaria, que había que hacerla, utilicé las nuevas tecnologías. Utilicé también recuerdos positivos y escribí una carta de despedida primero a mi padre con una foto juntos riéndonos y festejando la última victoria del Atlético de Madrid. Y a la semana, cuando murió mi madre, con una foto de mi padre y mi madre, juntos, celebrando, y una carta de despedida a los dos. Ambas fotos y cartas las publiqué en redes sociales y mucha gente pudo enterarse, compartir y apoyar. No hubo despedida física ni velatorio, pero todas estas cosas y el tiempo, dejar que las emociones te acompañen, aceptar lo ocurrido y viajar por el túnel del duelo ayudan sin duda a seguir afrontándolo. Es un proceso largo y con altibajos en el que hay que dejarse, aceptar y seguir avanzando: se sale, en otro lugar y de otra forma, pero se sale del túnel, y se sale con más ganas de vivir y de recuperar el recuerdo de lo perdido para que siga presente. A nivel de sociedad, ¿qué consecuencias crees que pueden tener estos duelos? Está por ver, pero deberían, en positivo, hacernos pensar en nuestra fragilidad, en nuestra necesidad de recibir y dar ayuda, en combatir la soledad y el aislamiento.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]

"Estos duelos deberían hacernos pensar en nuestra fragilidad, en nuestra necesidad de recibir y dar ayuda, en combatir la soledad y el aislamiento"

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Deberían servir también para replantear cómo respondemos al envejecimiento o lo necesario que es humanizar la salud, la transmisión de malas noticias o el enfrentamiento de la muerte. También para que tengamos la muerte presente, hablemos de ella, pensemos en cómo queremos morir, para que dejemos de tenerle miedo a una parte cierta de nuestras vidas, una que es una certeza absoluta: la muerte propia y de otros. Solo si hablamos con naturalidad de la muerte, saldremos mejor en lo individual y en lo colectivo del duelo. ¿Qué consejo le darías a una persona que esté pasando, en estos momentos, por una situación de duelo en pandemia? Le diría que se dé tiempo, que no se aísle social ni emocionalmente, que no niegue la realidad y acepte tener que hacer partir su tren para trabajar su duelo que le llevará a otro lugar, porque ya nada volverá a ser como antes. Le diría también que, si lo necesita por supuesto, pida ayuda con un especialista, pero antes, que recurra a su red de amigos, pareja... a la gente que le quiere y que camine con ellos.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_separator][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Entrevista publicada en el nº 1 de la Revista Encuentro, 2021.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width="1/4"][vc_btn title="VOLVER A NOTICIAS" style="gradient-custom" gradient_custom_color_1="#ffffff" gradient_custom_color_2="#ffffff" gradient_text_color="#005b50" shape="square" align="center" i_icon_fontawesome="fa fa-chevron-circle-left" add_icon="true" link="url:%2Fnoticias%2F|title:NOTICIAS||"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][vc_column width="1/4"][/vc_column][/vc_row] [post_title] => Guillermo Fouce: “El duelo es un proceso largo y con altibajos en el que hay que dejarse, aceptar y seguir avanzando” [post_excerpt] => Hablando con... Guillermo Fouce, psicólogo y presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras. Entrevista publicada en el nº 1 de la Revista Encuentro, año 2021. [post_status] => publish [comment_status] => closed [ping_status] => open [post_password] => [post_name] => guillermo-fouce-duelo-revista-encuentro [to_ping] => [pinged] => https://consaludmental.org/centro-documentacion/revista-encuentro-n1-2021/ [post_modified] => 2021-11-22 13:20:58 [post_modified_gmt] => 2021-11-22 12:20:58 [post_content_filtered] => [post_parent] => 0 [guid] => https://consaludmental.org/?p=81491 [menu_order] => 0 [post_type] => post [post_mime_type] => [comment_count] => 0 [filter] => raw )

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Guillermo Fouce: “El duelo es un proceso largo y con altibajos en el que hay que dejarse, aceptar y seguir avanzando”

12/11/2021

Hablando con... Guillermo Fouce, psicólogo y presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras. Entrevista publicada en el nº 1 de la Revista Encuentro, año 2021.

Que la pandemia está afectando a la salud mental de la población es un hecho. Pero, además, hay personas que en el último año han padecido un sufrimiento añadido: la pérdida de un ser querido. El COVID-19 ha provocado, según las últimas cifras oficiales, cerca de 90.000 muertes en España. Enfrentarse al duelo en una época de restricciones sociales, en la que darse un abrazo se ha convertido en un bien tan preciado como escaso, y en la que las interacciones con los demás se reducen al mínimo, es doblemente difícil. Guillermo Fouce, psicólogo y presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras, nos da las claves sobre cómo afrontar las pérdidas en esta época que nos ha tocado vivir.

Guillermo Fouce, presidente de la Fundación Psicología Sin Fronteras

Estamos hablando de cifras muy elevadas de fallecimientos, que dejan a muchas personas en situación de duelo, sin la posibilidad de apoyarse en su entorno más cercano de la manera en que se hacía antes. ¿Cómo puede afectar esto emocionalmente a las personas?

Estamos en un tiempo difícil en el que se acumulan pérdidas, en el que la crisis dura mucho tiempo y no tenemos claro cómo saldremos de ella ni cuándo lo haremos, en el que tuvimos que reinventar cómo relacionarnos los unos con los otros y cómo buscar apoyo, y todo esto hace mella. Es una situación especialmente dura para las personas que sufrieron una pérdida irreparable o para los que siguen enfermos.

¿Qué diferencias existen entre pasar un duelo en condiciones normales, y pasarlo en el contexto de la pandemia?

Quizá la principal es que el duelo se tiene que hacer sin abrazos, sin las despedidas a las personas perdidas, y si poder abrazar a los que les quisieron y te quieren, sin poder tener el apoyo social que se tiene en estas situaciones. Un duelo siempre es una situación sumamente complicada. No es una enfermedad y todos vamos a tener que enfrentarnos a él, pero no poder despedirse, sufrir la pérdida con multitud de incertidumbres (no saber qué pasó, ni por qué pasó, ni si las cosas podrían haber sido de otro modo) y sufrirla aislado, suponen cargas importantes a la hora de responder a la pérdida.

«No poder despedirse, sufrir la pérdida con incertidumbres y aislado, suponen cargas a la hora de responder a la pérdida»

¿Cómo puede afectar a una persona el hecho de no haber podido despedirse ni estar al lado de su ser querido, como tantas veces ha ocurrido en el último año debido al COVID-19, especialmente durante el confinamiento estricto?

Junto a la imposibilidad de velar el cuerpo (uno de los elementos más complejos de vivir, porque uno no se hace a la idea del todo de lo que ocurrió y corre el riesgo de negarlo o de pensar en que fue irreal), se corre el riesgo también de dejarse conversaciones en el camino, asuntos pendientes, y estos elementos pendientes o este no ver y no despedirse pueden generar problemas a largo plazo, especialmente si para afrontar las dificultades acabamos tomando atajos (como el consumo de fármacos, el consumo de alcohol o la propia negación de los hechos).

Y como seres sociales que somos, ¿cómo afecta y ha afectado la falta de contacto físico (por ejemplo, no poder recibir un abrazo) en estas situaciones?

En realidad, si somos capaces de sustituir el contacto físico por el contacto emocional de calidad, adaptándonos, podremos enfrentar bien lo que tenemos delante. El verdadero problema surge cuando no sabemos cómo adaptarnos y relacionarnos, y sumamos al aislamiento físico, el social o el emocional.

guillermo fouce 1

«Si somos capaces de sustituir el contacto físico por el contacto emocional de calidad, adaptándonos, podremos enfrentar bien lo que tenemos delante»

En esta sociedad en la que se espera de las personas que produzcan lo máximo posible y se reincorporen cuanto antes al trabajo, ¿crees que se respetan los procesos de duelo? Si no es así, ¿qué debería hacerse?

No, en realidad. En particular, en nuestro país tenemos uno de los periodos más cortos para elaborar el duelo y sin duda esto dificulta cómo enfrentarlo, porque se trata de pasar página y olvidar demasiado deprisa, muchas veces con engaños, con atajos (medicamentos que permiten dormir al principio pero que luego nos sitúan en medicaciones crónicas que ocultan o pueden ocultar la expresión emocional). Lo dificulta también el hecho de que tenemos miedo a la muerte y a pensar en ella.

¿Cómo debería hacerse? Más pausadamente, con una vuelta más sosegada, dejándose llevar por el torbellino de las emociones y dándose mucho más tiempo para asimilar lo ocurrido sin recurrir a atajos con consecuencias negativas a largo plazo.

Por desgracia, este año de pandemia has vivido en primera persona la dolorosa situación de pérdida de seres queridos. ¿Te han ayudado tus conocimientos como psicólogo en tu propio proceso, o te ha servido tu experiencia para ayudar a los demás desde otra perspectiva?

Sí, sin duda, no es igual ayudar, acompañar el dolor que tener que transitar tu propio dolor, tu propia pérdida o tu propio túnel del duelo. No lo es, además, cuando es inesperado y se produce en muy poco tiempo. Pero lo que sabes, lo que llevas pensado de la muerte, lo que acompañaste y estudiaste, te sirve para enfrentar tu propia historia y para poder contarla a otros y otras por si les sirve como inspiración (que no receta) para afrontar su propio proceso.

¿Qué alternativas existen para despedir a una persona que fallece, ahora que no podemos hacerlo de la manera tradicional?

En mi caso, y sabiendo que la despedida era necesaria, que había que hacerla, utilicé las nuevas tecnologías. Utilicé también recuerdos positivos y escribí una carta de despedida primero a mi padre con una foto juntos riéndonos y festejando la última victoria del Atlético de Madrid. Y a la semana, cuando murió mi madre, con una foto de mi padre y mi madre, juntos, celebrando, y una carta de despedida a los dos. Ambas fotos y cartas las publiqué en redes sociales y mucha gente pudo enterarse, compartir y apoyar. No hubo despedida física ni velatorio, pero todas estas cosas y el tiempo, dejar que las emociones te acompañen, aceptar lo ocurrido y viajar por el túnel del duelo ayudan sin duda a seguir afrontándolo. Es un proceso largo y con altibajos en el que hay que dejarse, aceptar y seguir avanzando: se sale, en otro lugar y de otra forma, pero se sale del túnel, y se sale con más ganas de vivir y de recuperar el recuerdo de lo perdido para que siga presente.

A nivel de sociedad, ¿qué consecuencias crees que pueden tener estos duelos?

Está por ver, pero deberían, en positivo, hacernos pensar en nuestra fragilidad, en nuestra necesidad de recibir y dar ayuda, en combatir la soledad y el aislamiento.

«Estos duelos deberían hacernos pensar en nuestra fragilidad, en nuestra necesidad de recibir y dar ayuda, en combatir la soledad y el aislamiento»

Deberían servir también para replantear cómo respondemos al envejecimiento o lo necesario que es humanizar la salud, la transmisión de malas noticias o el enfrentamiento de la muerte. También para que tengamos la muerte presente, hablemos de ella, pensemos en cómo queremos morir, para que dejemos de tenerle miedo a una parte cierta de nuestras vidas, una que es una certeza absoluta: la muerte propia y de otros. Solo si hablamos con naturalidad de la muerte, saldremos mejor en lo individual y en lo colectivo del duelo.

¿Qué consejo le darías a una persona que esté pasando, en estos momentos, por una situación de duelo en pandemia?

Le diría que se dé tiempo, que no se aísle social ni emocionalmente, que no niegue la realidad y acepte tener que hacer partir su tren para trabajar su duelo que le llevará a otro lugar, porque ya nada volverá a ser como antes. Le diría también que, si lo necesita por supuesto, pida ayuda con un especialista, pero antes, que recurra a su red de amigos, pareja… a la gente que le quiere y que camine con ellos.

Entrevista publicada en el nº 1 de la Revista Encuentro, 2021.