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17 ago 2018

“Un problema de salud mental ni te define ni tiene nada que ver con ser buena o mala madre”

¿Pueden ser madres las mujeres con problemas de salud mental? ¿A qué retos y barreras se enfrentan las que deciden serlo? ¿Pueden adoptar? ¿Cómo afecta la medicación en el embarazo? ¿Y a su deseo sexual? A estas y a otras preguntas intentamos dar respuesta en este reportaje en el que le damos voz a sus principales protagonistas: las mujeres con experiencia en primera persona.

Todas las , cuando deciden ser madres, se preguntan en algún momento ¿seré buena madre? ¿Mis hijos serán felices? Pero sobre las con problemas de recae el estigma con mayúsculas, esa etiqueta que impacta doblemente sobre ellas por el hecho de ser y tener un problema de .

Y es que estas mujeres, por su problema de salud, se enfrentan a múltiples barreras: incapacitaciones, esterilizaciones forzosas, aborto coercitivo (en contra de sus deseos), pérdida de la custodia de sus hijos, miedo a que el embarazo desencadene una depresión o a que el trastorno mental sea hereditario o incluso rechazo por parte de los profesionales de salud mental a que las mujeres dejen la medicación para quedarse embarazadas o recuperar la libido.

Cuidar la salud también implica cuidar la salud mental

Además, el hecho de tener un trastorno mental suele conllevar, por ejemplo, la denegación del certificado de idoneidad para adoptar. En resumen: las mujeres ven continuamente vulnerados sus derechos tanto a ser madre como a decidir sobre sus propios cuerpos.

 

“Me da pena y rabia por ese niño o niña que hubiese tenido un hogar”

 

A Yolanda no le dejaron adoptar a pesar de cumplir con todos los requisitos: “La resolución fue no idoneidad por tener yo un trastorno mental”. Unos años antes había intentado la biológica, para lo que tuvo que optar por dejar la medicación. “Esto supuso una depresión fuerte, seguida de dos años de gran inestabilidad”.

Un año después su pareja y ella comenzaron la tramitación para la adopción internacional, y aunque en su provincia, Burgos, la valoración fue positiva, finalmente se les denegó en Valladolid. Si lo hubiesen sabido antes, “otro gallo cantaría” contesta, ya que a pesar de que decidieron acudir a un abogado y recurrir esta decisión, tuvieron que pararlo más tarde “a pesar de la gran importancia que tenía para nosotros ser padres” debido al estrés, la elevada carga emocional y la ansiedad del proceso judicial.

A Yolanda le gustaría que su testimonio “hiciera visible esta gran discriminación” y que “estos años de lucha sirvan para algo”. “Me he sentido francamente mal, no se me ha tratado como una persona”, denuncia, porque “no solo te estigmatiza la gente corriente sino que, lo que es peor aún, los profesionales supuestamente entendidos en el tema”. “Sobre todo”, añade Yolanda, “me da pena y rabia por ese niño/a que hubiese tenido un hogar”.Las mujeres deben poder elegir sobre su propia vida

“He tenido muchísimas dudas de si sería una buena madre, pero ahora sé que lo hubiera sido, principalmente por cómo soy, por cómo me esfuerzo en mejorar mi calidad de vida y sobre todo teniendo el apoyo de mi pareja y familia”.

 

“Cuando se tiene un problema de salud mental la gente piensa que lo mejor es que no estén nuestros hijos cerca, que somos perjudiciales para ellos”

 

En esa misma línea opina Lurdes, para quien un problema de salud mental “tiene nada que ver con ser buena o mala madre y no te define”. Sin embargo, “cuando hablas de un problema de salud mental enseguida la gente piensa que lo mejor es que no estén los hijos cerca, que somos perjudiciales para ellos”, denuncia esta madre. “Es como si no tuvieras derecho a nada, te ponen una etiqueta y pierdes todos tus derechos”.

Lurdes nos habla del caso de su hija. A ella se la quitaron hace 10 años. “Tras un intento de suicidio me ingresaron y estuve tres días en coma. Al despertar en el hospital me enteré de que me querían quitar la custodia de mi hija”, nos explica. “Ella tenía 9 años y yo no lo denuncié porque no quería tener problemas. En el hospital me dijeron que era o mejor para mi hija”.

Ahora que tiene 19 años, es voluntaria en la asociación donde está su madre. “Me quitaron a mi hija que era mi única razón para vivir. No sé de dónde saqué la fuerza para salir de eso y recuperarme. Hoy en día vivo por ella y sabe que siempre que me necesite yo voy a estar ahí”, relata emocionada.

 

“Me quitaron a mi hija que era mi única razón para vivir”

 

“Hubiera podido ser mejor madre si hubiera tenido información y apoyo. Mi vida hubiera sido muy distinta”, opina esta madre, diagnosticada de un problema de salud mental. “No sabía ni lo que tenía y pensaba que todo era culpa mía y que solo me pasaba a mí. Sin embargo, estar en la asociación me permitió ver que lo que me pasa a mí le pasa a mucha gente”.

 depresión postpartoDerecho a elegir

Reclamamos el derecho a poder elegir, lo que necesitamos es estar bien informadas”, exigieron las participantes del I Taller de Mujeres organizado por SALUD MENTAL ESPAÑA el pasado noviembre. El grupo de Derechos Sexuales y Reproductivos de este taller, incluía entre sus propuestas más información sobre los efectos de la medicación, así como contar con sexólogos que les orienten: “Tenemos psicólogos pero no sexólogos, y la sexualidad es muy importante”.

 

“Reclamamos el derecho a elegir”

 

Sin embargo, “hay mayor preocupación por la falta de deseo sexual de los hombres que de las mujeres” explican, y además, a las mujeres con se nos infantiliza, se nos trata como seres asexuales”. “Todavía es un tema tabú entre nosotras mismas y tabú con los profesionales” aseguran.

EmbarazoPatricia Villena, responsable de Comunicación e Influencia social de la asociación tinerfeña AFES Salud Mental, explicaba en un artículo para el proyecto Kahlo que “las mujeres, con o sin diagnóstico, queremos sentir deseo”. “Y tenemos derecho a ello”, añade. “Derecho al placer. Sin sentimientos de culpa, temor o vergüenza a cuestionar y a preguntarnos qué rumbo ha tomado nuestro deseo desde que nos recetan pastillas”.

Según el estudio elaborado por la Confederación Salud mental e inclusión social: situación actual y recomendaciones contra el estigma’ es común la queja entre las mujeres con problemas de salud mental de que “se proporciona ninguna o muy poca importancia a su vida sexual y, por tanto, se vulneran sus derechos sexuales y reproductivos”. “En situaciones similares, las mujeres que no tienen un trastorno mental son informadas sobre las posibilidades de planificación familiar, mientras que quienes tienen un trastorno mental no reciben asesoramiento alguno”, se revela en el estudio.

Las mujeres con problemas de salud mental también reclaman apoyo en la depresión postparto (se estima que afecta a un 10% de las mujeres que dan a luz) y campañas de desmitificación del embarazo y la maternidad “en las que no nos vendan que todo es maravilloso”. Se ha idealizado la maternidad y esto puede provocar problemas graves de salud mental en las mujeres.

Esterilizaciones forzosasMadre besando a su hija

Existen también otros casos extremos en los que estigma afecta sobre todo a las mujeres con trastorno mental, como son la o el aborto coercitivo (en contra de los deseos de la mujer), y que se basan en la creencia de la irresponsabilidad y de la incapacidad de estas mujeres de ser madres, por lo que de forma “preventiva” se les esteriliza en contra de su voluntad o se les obliga a interrumpir su embarazo.

Aunque la esterilización forzosa, acompañada de una incapacitación jurídica, es legal en España, la considera que viola normas internacionales como la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer o la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas.

Para las mujeres, las esterilizaciones forzosas son “un atentado contra su propia integridad personal como mujeres”, explica por su parte , vicepresidenta ejecutiva de la Fundación CERMI Mujeres. “Muchas, al verse sometidas a estos procedimientos no consentidos, sienten que le han robado su identidad femenina, que no es así, pero así lo sienten. No solo son mujeres las que son madres, está claro, pero va más allá, por eso hablo de integridad personal, porque hay una mutilación de su aparato reproductor”.

En el caso de las mujeres con problemas de salud mental, si bien las esterilizaciones se dan en el ámbito de las incapacidades judiciales, “también se da que, cuando quieren acceder a instituciones como hospitales de salud mental, residenciales, etc.., a la familia de la mujer se le pide directamente una esterilización para acceder”, denuncia Peláez.

“Sabemos que ocurre y eso no forma parte de ningún protocolo público ni de ningún requisito público”, aclara. “Evidentemente son prácticas fuera de la ley que implicarían una denuncia. Lo que pedimos es que las familias sean valientes y que las mujeres lo sean más, para que lo denuncien públicamente, porque si no es muy difícil cambiar una realidad de años”.

Sigue siendo legal practicar esterilizaciones forzosas, no consentidas y no informadas a mujeres con discapacidad psicosocial, previa modificación de su capacidad de obrar tras el correspondiente procedimiento judicial” explica Irene Muñoz, asesora Jurídica de SALUD MENTAL ESPAÑA.  “Todo ello se efectúa al amparo del artículo 156 del Código penal y con arreglo a lo establecido en la legislación civil”, pero en contra “de normas internacionales legalmente vinculantes como la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación de la Mujer”. 

Un problema de salud mental no tiene que ver con ser buen o mala madreEn su opinión, falta concienciación, políticas, servicios y recursos adecuados para que se respete de manera efectiva el disfrute por las personas con discapacidad de sus derechos a la maternidad, paternidad y salud sexual y reproductiva”. Así, “si se desarrollaran campañas de concienciación dirigidas a las propias niñas y mujeres con discapacidad, a sus familiares, al personal socio-sanitario, a las personas que intervienen en la Administración de Justicia y a la sociedad en general, sería posible plantearse alternativas como, entre otras, programas de descanso, de higiene y de conductas preventivas, provisión de mecanismos de apoyo domiciliario y fuera del hogar o medidas orientadas al mantenimiento del vínculo y promoción de la reunificación del núcleo familiar” aclara Muñoz. “En definitiva, con un mayor nivel de concienciación, se propiciaría un cambio de mentalidad y, solo de ese modo, se podrían diseñar y desarrollar alternativas a medidas como la esterilización forzosa o el aborto coercitivo que, todavía hoy, se presentan como respuesta a ‘necesidades terapéuticas’”.

Reclamamos que las mujeres con problemas de salud mental puedan ejercer su derecho a elegir y controlar sus cuerpos, como respuesta a un principio de los derechos humanos inherente a todas las personas”, reivindica Nel A. González Zapico, presidente de SALUD MENTAL ESPAÑA. El pasado 7 de febrero, la Confederación se sumó a la denuncia pública de CERMI Mujeres contra esta práctica que cada año se aplica a una media de 100 personas en España.

 

Reportaje publicado en el nº 1 de la Revista Encuentro, 2018.

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